7. TODA ESCUADRA NECESITA UN COMANDANTE
TODA ESCUADRA
NECESITA UN COMANDANTE
Dr. Jaime
Otero M. – Dr. Jaime Otero I.
Le sugerimos que imagine el siguiente escenario: que su consultorio es una Escuadra Naval y que Ud. la comanda.
Piense que Ud. es quien dirige todas las acciones que desarrollarán las diferentes unidades (buques) que la integran, en la batalla que emprenderán en pocos días. Que la batalla continuará durante muchos días y que a su vez, todos sus subalternos deberán desarrollar sus actividades de acuerdo a un Plan de Ataque, que Ud. como Comandante ha ideado, desarrollado y estructurado.
De Ud., creador de las acciones a seguir, dependerán
los resultados que se obtengan en el futuro. No podrá culpar a terceros si es
derrotada su Escuadra, porque Ud. es el estratega y el responsable del
desarrollo de los planes bélicos. Recuerde siempre que el comando se comparte,
pero no se delega. Por otra parte, el triunfo será compartido, pero la
responsabilidad será solamente suya.
Tenga
presente que solamente podrán lograr la
victoria, cuando Ud. haya sabido comunicar a los Comandantes de cada uno de las
unidades de su Escuadra, cuál va a ser el objetivo de victoria a ser alcanzado y
cuando haya comunicado la manera en que cada una de esas unidades de combate se deberán desplazar en el campo de batalla.
Imagínese un escenario diferente: que cada buque tiene su propio personal de dotación y su Comandante; que todos saben que van a ir muy pronto a la guerra pero nadie nunca ha recibido una orden específica en la que se le detalle la sucesión de movimientos que deberán desarrollar para abatir al enemigo.
Es verdad que todos
harán su máximo esfuerzo y el mejor intento para derrotarlo, pero al
final, todo será un desastre, por que no habrá un ataque planificado, coordinado,
integrado, ni una sucesión de ataques y
éstos no se efectuarán desde diferentes ángulos para debilitar al enemigo. Es
casi seguro que la batalla se perderá. Si alguno de los buques permanece
impasible, sin accionar, sin disparar, sin disuadir al enemigo, éste romperá su
frente de batalla y las unidades enemigas envolverán su Escuadra y la
derrotará.
Lo mismo
sucede en su consultorio odontológico. Piense siempre que Ud. es el Comandante (en
este caso, el dueño) y que de Ud. y de
nadie más, dependerá todo lo que suceda
en él, no solo en el aspecto operativo, sino en muchos otros aspectos como ser:
a. los
resultados profesionales que se obtengan
b. el grado
de satisfacción que sus pacientes logren al finalizar su atención,
c. el nivel
de ingresos logrados
d. la buena
distribución y aprovechamiento de los recursos disponibles
En buena
cuenta, si se logra el éxito o no. Su colega
y amigo, el Dr. Rodríguez, nunca será quien el causante de su eventual fracaso,
sino que será Ud. mismo quien labre su derrota, si es que ella sucede.
Tenga
presente que los resultados obtenidos no solamente dependerán de la atención que Ud. le ponga a su propio trabajo,
sino que además y por razones de índole legal, Ud. será el único responsable
profesionalmente de todo aquello que se realice en la boca de los pacientes que
acudan a su consultorio. Esto sucederá con mayor posibilidad si otros colegas
trabajan bajo sus órdenes.
Ud. no podrá
achacar “un error” o “una derrota” a terceros, sino que deberá asumirlos como
resultado de su propia falta de habilidad para gerenciar adecuadamente el ejercicio
de su profesión ya sea en el ámbito individual o en el grupal. Esté siempre
alerta y pendiente de todo lo que suceda en su consultorio, no solamente de lo
que pueda ver con facilidad, sino deberá tener la suspicacia de prever lo que
vaya a suceder.
Evite que los
problemas se presenten para recién tomar
las precauciones debidas, pues los problemas los hizo Dios para evitar que
sucedan. “Previsión” es una de las mayores virtudes que Ud. podrá tener siendo
buen gerente de su consultorio. Para prever, deberá actuar antes que las cosas
sucedan. Cuando un paciente manifiesta su insatisfacción por algo, es porque su
límite de tolerancia llegó más allá de lo debido y eso no puede nunca suceder.
Establezca
los mecanismos necesarios para que las personas puedan comunicarse fácilmente con Ud. o con una persona de su
equipo de trabajo:
a. asigne
esta responsabilidad a alguien de manera específica
b. si puede
hacerlo, contrata a alguna persona cuya única responsabilidad sea constituirse
en un puente entre los pacientes y Ud.
c. tenga un
buzón de sugerencias o
d. disponga
de la actitud de preguntar Ud. mismo a sus pacientes, cómo perciben la atención
que están recibiendo o si existe algún motivo de insatisfacción para que Ud.
haga que sea resuelto.
“El ojo del
amo engorda el caballo” es un refrán que todos conocemos y aceptamos y
“dentista que no se esfuerza por que su consultorio vaya muy bien, nunca será
exitoso”.
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