8. SU MAJESTAD EL MARKETING
Dr. Jaime Otero
M. y Dr. Jaime I. Otero I.
Vamos a dejar en este punto nuestros comentarios sobre Administración y un poco
burlonamente hemos titulado así la presente Nota, pues desafortunadamente sobre
esta otra ciencia social, el Marketing, existe bastante confusión. Se piensa y
así nos lo han expresado muchísimas veces muchísimos dentistas que “ellos son
muy buenos dentistas” y que solamente les hace falta aprender de Marketing para
tener éxito y las cosas no son así. El éxito se obtiene conjugando una serie de
circunstancias, una de las cuales es indudablemente el Marketing pero de
ninguna manera es una panacea ni la única solución.
Es un conjunto muy grande de factores los que intervienen para lograr el éxito
en nuestra profesión y será preciso primero identificar qué cosa es para cada
quien “tener éxito”. Para unos será tener muchos pacientes, otros podrían estar
satisfechos con brindar buenos servicios profesionales, otros podrían pensar
que lo correcto es el respeto al ser doliente y a la dignidad del ser humano,
otros buscarán el perfeccionismo técnico como símbolo de la calidad de sus
servicios y muchos compararán su éxito con el nivel de ingresos económicos que
logren y todas las alternativas son válidas desde el momento que existe
libertad de opinión y de conciencia.
El Marketing es la ciencia social que siendo complemento de la Administración,
se ocupa de todo lo relacionado a la relación que se establezca con las
personas (sociedad, pacientes o clientes), para lograr la comercialización de
nuestros servicios. Si alguien es muy buen dentista (y todos lo somos en
verdad, pues si algo tenemos de “sobra” en nuestro gremio es “capacitación”),
pero no conoce de Administración y Marketing y no los aplica de manera
permanente en su consultorio, habrá escogido el camino más largo posible para
llegar al éxito.
La Odontología ha avanzado muchísimo en lo técnico en los últimos años para
satisfacción de todos, pero desafortunadamente no hemos avanzado de igual
manera en todo lo relacionado a la gerencia de las prácticas y tampoco en la
gestión de los consultorios y menos en la comercialización de los servicios.
Prueba de ello es que en muchísimas de nuestras ciudades hasta puede existir un
exceso de profesionales que ejercen de manera privada o individual, pero los
consultorios no se encuentran rebosantes de personas que quieran ser atendidas.
Si hay mucha enfermedad bucal en nuestras sociedades y la gente no busca la
atención por los dentistas, es por una de varias razones:
a) porque los dentistas no hemos realizado campañas que promocionen los
beneficios de tener una buena salud bucal,
b) porque corporativamente y a través de campañas masivas, no hemos logrado
“educar” a la gente para que cuide su boca,
c) porque no aplicamos rutinaria y masivamente programas que favorezcan la
prevención de enfermedades bucales,
d) porque nuestros honorarios son muy altos para el bolsillo de las personas o
e) porque nuestros sistemas de atención no hacen agradable la visita de la
gente al consultorio dental,
f) por que siendo la Odontología un tema que tiene “demanda negativa” la gente
prefiere gastar US $ 2,000 en un viaje de vacaciones a Aruba que invertirlo en
su propia boca o aún en la de sus hijos. No hemos logrado ni remotamente
revertir esta situación, para perjuicio de todos: población y profesión.
Podríamos seguir enunciando motivos para el comportamiento de las personas
quienes no son amigas de un buen cuidado bucal, pero vemos que todas son fallas
en el proceso de comercialización (Marketing) de nuestra profesión, desde el
momento que no se ha logrado una buena relación entre las personas y la
Odontología.
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